Los Informes Nacionales Voluntarios de América Latina y el Caribe: ¿realismo mágico latinoamericano?

Autor: Javier Surasky ( Coordinador del Area de Investigación, Cepei – @infoCEPEI)

En el realismo mágico latinoamericano “lo irreal ocurre como parte de la realidad. Una vez que el lector acepta el hecho consumado, el resto sigue con precisión lógica”. Escritores como Borges o García Márquez daban a sus textos un giro hacia lo mágico inserto en la realidad, creando una segunda realidad que tanto podía ser verdadera como falsa.

Algo de ese espíritu habría permeado los “Mensajes Principales” de los países latinoamericanos y caribeños (países ALC) que presentarán sus Informes Nacionales Voluntarios (INV) ante el Foro Político de Alto Nivel de 2017.

Concentrando nuestra visión en lo referido al compromiso asumido por los Estados en la Agenda 2030 de implementar los ODS a través de alianzas multiactorales e incluyentes, los Mensajes Principales de los países ALC muestran, como característica general, la implementación de instituciones o canales de diálogo entre diferentes actores involucrados, aunque de diferente intensidad:

  • Argentina informa que el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, órgano dependiente de la Presidencia de la Nación encargado de la definición de los ODS nacionales, “ha desarrollado múltiples actividades para convocar tanto a la sociedad civil, como al sector privado y que ha instado a las universidades a “iniciar un proceso de reflexión estratégica sobre la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.
  • Belice da a conocer que la elaboración de su Estrategia de Crecimiento y Desarrollo Sustentable 2016-2020, a través de la cual se impulsa la implementación de medio término de los ODS, ha contado con la participación de las OSC y la academia; y que su Estrategia Nacional para la eliminación de la Pobreza es resultado de “consultas con los actores interesados”.
  • Brasil, cuyos Mensajes Principales no son tal cosa sino una reseña muy vaga de lo que será su informe, señala la creación de la Comisión Nacional para los ODS, “principal mecanismo de gobernanza institucional para impulsar el diálogo, compromiso e integración de las iniciativas que llevan adelante las entidades subnacionales y la sociedad civil”.
  • Chile, país que más referencias hace al trabajo en alianzas multiactores, informa que se han “conformado Comisiones y Grupos de Trabajo integrados por organismos públicos, sector privado, sociedad civil, academia y Sistema de Naciones Unidas” para trabajar los ODS a nivel nacional, y destaca la realización de “Diálogos para un Chile Sostenible” impulsados por la sociedad civil, y el diálogo público-privado que tiene lugar en el marco de varios Consejos de Sociedad Civil. Finalmente reafirma la “responsabilidad compartida entre Estado, sociedad civil y agentes económicos” en el logro del desarrollo económico y social.
  • Costa Rica se presenta como “el primer país en suscribir un Pacto Nacional por el Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible” un compromiso de los 3 poderes de la República, OSC, Organizaciones Basadas en la Fe, universidades públicas, gobiernos locales y sector empresarial dirigido a cumplir con la Agenda 2030, indicando que para el seguimiento de los ODS se estableció una estructura multiactoral en 4 niveles: coordinación política; direccionamiento y asesoría técnica; coordinación e implementación; y consulta y rendición de cuentas”.
  • El Salvador destaca el inicio de “un proceso de diálogo con el sector privado y la sociedad civil orientado a su involucramiento” en la implementación de los ODS, adelantando que el mismo se profundizará en los siguientes meses. Subraya luego la creación de un marco de gobernanza de largo plazo “a través del establecimiento de un Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible, en el que converjan múltiples actores de la vida nacional, proyectándolo como un espacio de diálogo y construcción de acuerdos”.
  • Honduras indica que ha establecido por ley 2 comisiones, una de alto nivel y la otra técnica, estando ambas “integradas por los actores claves, sector público, empresa privada, organizaciones obreras y campesinas, academia, sociedad civil organizada y la representación de los municipios de Honduras”.
  • Panamá destaca la participación de representantes del Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo “donde convergen empresarios, obreros, organizaciones no gubernamentales, iglesias, instituciones académicas, pueblos indígenas, partidos políticos, Gobierno Nacional” en la elaboración de su Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado “Panamá 2030”.
  • Perú no incluye referencias importantes a la participación de actores no gubernamentales en el cuerpo principal de sus Mensajes Principales, pero hace referencia a ellos en un anexo donde reseña de los contenidos de lo que será su Informe, donde presentará alianzas existentes al interior del país que incluyen a “organizaciones de la sociedad, empresas, espacios de concertación de sociedad y Estado y al conjunto de entidades públicas”.
  • Uruguay, último país ALC en presentar su documento de Mensajes Principales, no hace referencia alguna al rol de actores no estatales.

Siguiendo este recorrido parecería que las OSC cuentan con canales de trabajo y consulta operativos en casi toda la región, sin embargo esto se contrapone con la realidad que refleja la “Encuesta de Percepciones 2017 de Juntos 2030. Perspectivas de América Latina y el Caribe”, entre cuyos resultados se expresa la frustración de los encuestados “ante la falta de oportunidades para una participación significativa”, con algunas respuestas que señalan “que ciertos actores interesados -como los grupos más marginados y los gobiernos regionales o locales- no están siendo incluidos o contactados”.

Para superar la contradicción entre lo afirmado por los Mensajes Principales de los países ALC y los resultados de la encuesta de percepciones de Juntos 2030

es imprescindible hacer los procesos de participación más transparentes, estableciendo mecanismos nacionales claros que incluyan vías para una participación directa, oportuna y real de las OSC que sean debidamente institucionalizados y dados a conocer.

Estos mecanismos deberían además ser puestos en acción específica para la construcción de los INV cuando los países se ofrezcan a presentarlos, ya que de esa manera aportarían mayor legitimidad a sus contenidos y podrían contribuir a transformar el ejercicio de presentación de avances en un verdadero ciclo de evaluación, dando seguimiento al cumplimiento de las afirmaciones que en ellos se haga respecto de acciones a ser tomadas en el futuro por los países.


 

Sobre el autor: Javier Surasky es Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de la Plata, Argentina. Actualmente coordina el Área de Investigaciones del Cepei.

 

 

Juntos 2030 (Together 2030) es una iniciativa de la sociedad civil que reúne a más de 450 organizaciones de 89 países para promover la implementación nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y realizar el seguimiento de su progreso.

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