La Agenda 2030: resistiendo la tentación unilateral para construir futuro

Por Javier Surasky

“Creo que la preocupación técnica central de la teoría del desarrollo será cómo crear en los jóvenes una valoración del hecho que muchos mundos son posibles, que el significado y la realidad son creados y no descubiertos, que la negociación es el arte de construir nuevos significados con los cuales los individuos puedan regular las relaciones entre sí” Jerome Bruner (1988) La teoría del desarrollo como cultura, GEDISA, Madrid

Together 2030 nació hace tres años como continuidad del trabajo que varias organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo habían realizado en apoyo y seguimiento de la implementación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio primero y, luego, trabajando para fortalecer el resultado de la negociación internacional que llevaría a la aprobación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Desde la adopción del actual consenso global sobre el Desarrollo, Together 2030 tiene como uno de sus objetivos defender la ambición de ese documento, promoviendo la implementación nacional de la Agenda 2030 y realizando el seguimiento de progresos en esa tarea, generando conocimiento, exigiendo a los gobiernos que rindan cuentas por sus acciones y proyectando las voces de la sociedad civil y otros actores interesados de todo el mundo.

El trabajo realizado hasta hoy y la experiencia adquirida nos permiten hacer una afirmación que hoy tiene peso propio: no hay posibilidades de implementar la Agenda 2030 y sus ODS si no es en el marco de un trabajo sostenido en la multilateralidad y la inclusión de múltiples actores.

Si los ODM habían sido pensados para un mundo que cambió con los atentados contra las torres gemelas ocurridos menos de un año después de la adopción de la Declaración del Milenio por los Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de todo el mundo -lo que llevó a los Estados a seguritizar sus agendas de política exterior y a una creciente priorización de los intereses puramente nacionales sobre los comunes-, la Agenda 2030 y sus ODS enfrentan a poco de su adopción un escenario similar: con menos estruendo pero con mayor intensidad que entonces, las tendencias hacia soluciones unilaterales y el aislacionismo se suman al estrechamiento del espacio de trabajo de las organizaciones de la sociedad civil en diferentes países del mundo.

El Debate General de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2018 mostró este desafío con claridad cuando el presidente Trump dijo: “los Estados Unidos siempre elegirán la independencia y la cooperación sobre la gobernanza, el control y la dominación globales (…) Estados Unidos está gobernado por estadounidenses. Rechazamos la ideología del globalismo y adoptamos la doctrina del patriotismo” (traducción propia del original en inglés).

Fueron múltiples las respuestas a esa posición, que llegaron desde países tan diferentes como Francia -cuyo presidente destacó al hacer uso de la palabra que “ante los desequilibrios actuales no creo en un enfoque de la ley del más fuerte, incluso si estuviera disfrazado de alguna forma de legitimidad, cuando en realidad ha perdido todo tipo de legalidad” (traducción propia del original en francés)- y San Vicente y las Granadinas, cuyo Primer Ministro afirmó: “En una aldea global tecnológicamente conectada, cada vez más educada y en la que las distancias se reducen rápidamente, cualquier intento tardío de volver a colocar a los genios del multilateralismo y la globalización en sus respectivas botellas es una locura peligrosa” (traducción propia del original en inglés).

Defender el multilateralismo y promover la implementación de la Agenda 2030 y sus ODS es una y la misma tarea. Más aún, es sostener el principio de universalidad, interdependencia, centralidad de las personas y de no dejar a nadie atrás, que son sus pilares.

No habrá Desarrollo Sostenible, ni será posible alcanzar las metas establecidas en el Acuerdo de París u obtener el financiamiento necesario para llevar adelante los procesos que deben impulsarse por fuera del multilateralismo, única instancia que habilita el espacio político necesario para su realización.

Las fallas del actual sistema multilateral solo se resuelven con más apoyo y compromiso con el multilateralismo. Cualquier otra vía nos enfrenta a un fracaso en el cumplimiento de compromisos duramente construidos que pone en peligro el derecho de millones de personas a vivir dignamente e incluso amenaza la propia capacidad de continuidad de la vida en este planeta.

Defender el multilateralismo y trabajar conjuntamente por la implementación de la Agenda 2030 incluyendo a todos los actores interesados no es una opción, es un compromiso. Siguen vigentes las palabras de Martin Luther King: “Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o vamos a perecer juntos como tontos”.

 

Javier es coordinador del Área de Gobernanza de Cepei e integrante del Core Group de Together 2030

j.surasky@cepei.org

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